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La convivencia en esta nueva normalidad es un desafío para todos, pero niños y niñas se enfrentan a un cambio mucho mayor: su vida social se ha trasladado casi en su totalidad a la virtualidad y el espacio construido dentro del hogar con sus familias, se puede vulnerar cuando papás y mamás empiecen a salir nuevamente de casa. ¿Cómo educar sobre este cambio? ¿Cómo enseñar cuándo es un buen uso o un abuso de las tecnologías? ¿Cómo logramos un paso paulatino del encierro todos juntos a la libertad fuera de casa sin afectar la cotidianidad? Conversamos con Daniela Miranda, Encargada de Formación y Convivencia Escolar de Colegio Privado Academia Iquique, quien nos da ciertas claves para enfrentar este proceso.

 

Las pantallas en tiempos de pandemia han sido salvadoras. Gracias a ellas podemos mantener relaciones sociales y continuar con la educación de nuestros hijos e hijas, sin embargo, clases online, juegos virtuales con los amigos y  películas, suman una cantidad de horas excesivas para un menor de edad.

“Los niños y niñas viven en un mundo acelerado, no tienen la noción del tiempo que se exponen a una pantalla. Por eso es importante que nosotros los adultos, les enseñemos sobre su uso”, señala Daniela Miranda.

La experta en formación y convivencia explica la importancia de educar sobre los horarios y la autorregulación, “el primer modelador para los niños y niñas somos los adultos, tenemos que regularnos con el uso de las tecnologías, para enseñarles lo mismo a ellos”, agrega Miranda.

Daniela hace hincapié sobre educar entregando razones y acompañarlos más que entregarles instrucciones. “El niño o niña se va a sentir parte de un proceso de aprendizaje, en el que todos juntos se distancian de los aparatos tecnológicos, por ejemplo, para darle sentido a los espacio de encuentro y convivencia, que es el fin principal. No es una tarea sólo de él, sino que es un trabajo de todos”, explica la funcionaria del Colegio Privado Academia Iquique y reflexiona sobre la importancia que cobra esto ad portas a una nueva normalidad.

Por otro lado, la nueva normalidad nos obligará a pasar de un periodo de confinamiento, en donde la familia compartía en la casa 24/7, a una nueva normalidad, con más salidas y menos tiempo juntos. Este paso, señala la experta, debe ser paulatino.

“Cuando volvamos a salir tenemos que cuidar lo que hemos construido dentro del hogar, conservar estos espacios de encuentros familiares, para que los niños y niñas asimilen el retorno a los espacios externos sin perder del todo la convivencia interna”, concluye Daniela Miranda, experta del Colegio Privado Academia Iquique.